Ayn Rand y el individualismo
Por Luis Figueroa*
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Mi filosofía, en esencia, es el concepto del hombre como un ser heroico, cuyo propósito moral en la vida es su propia felicidad, para quien la realización productiva es su más noble actividad, y la razón su única guía ( Ayn Rand).  

Por medio de sus novelas y trabajos filosóficos, con afirmaciones claras y radicales, Ayn Rand se constituyó en el centro de una controversia intelectual.  Rand es, sin duda alguna, una de las más notables defensoras del individualismo. 

Nació en San Petersburgo, asistió a la universidad de Leningrado durante los primeros años de la revolución rusa, y en 1929 emigró  a los Estados Unidos.  Allí realizó, durante diez años, los trabajos más diversos, mientras  perfeccionaba su conocimiento del inglés. Luego inició su importante producción intelectual.

Su filosofía es conocida por el nombre de Objetivismo.  Repudia todas las formas de altruismo y colectivismo, y parte de las siguientes premisas:

1. Hay una realidad objetiva, independientemente de las creencias y los deseos prevalecientes.

2. La razón es el único medio para la supervivencia del hombre.  

3. El hombre es un fin en sí mismo.

En materia de economía, apostó por el capitalismo de una manera radical.  Su principio político fundamental es este: en una sociedad civilizada, la fuerza sólo puede ser utilizada como represalia contra aquellos que inician su uso.  La única función legítima del Gobierno es, entonces, poner el uso de esa fuerza bajo el control de leyes objetivamente definidas. 

La filosofía  de Rand se encuentra en tres publicaciones periódicas:  The objectivist newsletter,The Objectivist, y The Ayn Rand Letter. También  en los siguientes libros: The Virtue of Selfishness: a new concept of egoism, Capitalism: the unknown ideal, The romantic manifesto: a philosophy of literature, For the new intelectual, The new left: the anti-industrial revolution, y Philosophy, who needs it.

En términos de literatura, lo más fascinante de su creación está en lo que ella misma denominó ficción romántica.  Rand presentó en sus novelas a personajes ideales, capaces de mantener firmes sus principios, afrontar la adversidad y salir triunfantes.

Su primer libro fue The night of January 16 th, escrito en Broadway en 1935.  La obra es el juicio seguido contra Karen André por el asesinato de su amante, Bjorn Faulkner. El jurado se elige de entre el público y la obra tiene dos finales, dependiendo del veredicto.

We the living, su primera novela, fue publicado en 1936.  El tema gira  en torno  a Kira Argunova, y se desarrolla en la Rusia soviética de los años 20.  En  cuanto a los valores e ideas, no en cuanto a los hechos concretos, es una novela biográfica.  En palabras de Rand, trata del supremo valor de la vida humana y de la maldad del Estado totalitario, que reclama el derecho a sacrificarla.

En  su siguiente obra, Anthem, el protagonista descubre gradualmente el significado de la palabra “yo”.  En ese libro, este es mi párrafo predilecto: Son mis ojos los que ven, y la vista de mis ojos le transfiere belleza al mundo.  Son mis oídos los que oyen, y esa capacidad de oír le da al mundo su canción.  Es mi mente la que piensa, y el juicio de mi mente es la única linterna que puede encontrar la verdad.  Es mi albedrío el que elige, y la elección de mi albedrío es el único edicto que respeto. 

Howard Roark es el protagonista de The Fountainhead.  Roark es un arquitecto individualista que dinamita su después que unos burócratas alteraron su diseño.  En su discurso de defensa dice: Yo no reconozco el derecho de nadie a un solo minuto de mi vida ni a ningún  logro mío.  No importa quién haga el reclamo, cuán grande sea su número o cuán grande sea su necesidad.

Ayn Rand alcanzó la cumbre del éxito literario con su libro  Atlas Shrugged, de 1168 emocionantes páginas, publicado en 1957.  Según la trama del mismo, John Galt convoca y organiza una huelga de los hombres inteligentes, y de ese modo paraliza y destruye la sociedad colectivista que domina el mundo.  El famoso juramento de Galt dice así: Juro, por mi vida y por mi amor a ella, que nunca viviré por otro hombre ni le pediré a alguien que viva por mí. Personalmente considero este libro una de mis novelas favoritas.

Para Ayn Rand el mundo era blanco o negro, y no se podía ser neutral con ella.  Su vida personal fue consecuente con son sus ideas, y produjo un gran impacto en el rescate de los ideales de la razón, el individualismo y la sociedad libre.

Ella le habló a lo mejor de  nosotros. 

* Columnista del diario Prensa Libre, miembro del Consejo de Investigación del Centro de Estudios Económico-Sociales, profesor auxiliar de Filosofía Social en la Universidad Francisco Marroquín y estudiante de Objetivismo.  

 

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